Un ataque a la transparencia y al derecho de saber. La llamada “Ley Mordaza 2.0” pretende castigar con cárcel la divulgación o desclasificación de información de causas judiciales. Sus impulsores la presentan como una actualización legislativa, pero su alcance es alarmante: abre la puerta a la persecución de periodistas y ciudadanos por compartir datos en redes sociales, instala un manto de opacidad en las investigaciones y protege a los poderosos por encima del derecho a saber.
Las implicancias son graves. De haber existido una norma como esta en el pasado, jamás habríamos conocido la verdad detrás de casos emblemáticos de corrupción como Penta, SQM, Dominga, Enjoy, Torrealba o los más recientes Hermosilla, ProCultura y Democracia Viva. Todos ellos podrían haber quedado sepultados bajo un manto de impunidad. La amenaza no se limita a la prensa: cualquier persona podría ser perseguida por difundir información de interés público.
Por qué debemos preocuparnos: ejemplos de otras “leyes mordaza”. En España, la Ley Orgánica 4/2015 (“Ley Mordaza”) otorga amplios poderes a la policía y limita la difusión de imágenes de agentes; en Cuba, la Ley 88/1999 se usó para encarcelar a decenas de periodistas; en Puerto Rico, la Ley 53 de 1948 prohibía abogar por la independencia; en Perú, una reforma al Código Penal discutida en 2024‑2025 buscaba aumentar las penas por difamación.
Todas se presentaron como herramientas de seguridad, pero terminaron siendo instrumentos para silenciar a la prensa y blindar la corrupción.
A ello se suma la fragilidad de nuestro ecosistema mediático: el 47,5 % de las comunas son desiertos informativos y la aridez llega al 75 % del territorio nacional. En esas zonas, la radio suele ser el único medio que informa de lo que ocurre. Proyectos como Diario El Informe existen precisamente para llenar ese vacío. Castigar la difusión de información no solo afecta a los periodistas, sino que priva a comunidades enteras del derecho a saber.
Hoy reafirmamos nuestro compromiso con la búsqueda de la verdad. No permitiremos que se silencien las voces que denuncian ni que se restrinja la transparencia. Llamamos a nuestra audiencia —especialmente a las generaciones jóvenes— a informarse, reflexionar y alzar la voz. Comparte este mensaje, conviértelo en tendencia y exige a tus representantes que rechacen la Ley Mordaza 2.0. La defensa de la libertad de prensa no es solo una tarea de periodistas; es una causa ciudadana que compromete nuestro presente y nuestro futuro.




